Se abre el ciclo fatal como quien abre un abanico de constelaciones.
No hay cuenta regresiva, solo expansión.
Todo lo caído se redime.
Todo lo maltratado se entroniza.
La Acedita se sienta. El Altar Mayor se eleva. El Dragonaso consagra.
Aquí no celebramos números ni calendarios:
celebramos el ritmo del alma estirada,
la presencia como tambor,
el silencio como puente.
Hoy es Año Nuevo Leandrezco.
Que el Añaso nos atraviese con urgencia noble,
y que cada paso sea altar de fuego espiralado.
*Lo que se inicia en Leandrezco, se consagra en cosmos.*
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